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Enfermedades Nerviosas


Miedo


La sensación de miedo es fácil en el perro; el instinto de conservación lo impulsa a huir de algo que podría dañarle.
Los casos más comunes de miedo se deben a disparos de fusil, al trueno, a los temporales, a los fuegos artificiales,
a ruidos muy fuertes, a la entrada en sitios desconocidos y silenciosos. El miedo puede ser congénito, y en este caso
es de difícil remedio, o se adquiere. En este caso, con mucha paciencia, pueden obtenerse excelentes resultados.
El miedo al arma de fuego puede remediarse disparando salvas y teniendo cerca al perro, acariciándolo en el momento
de terror, o dándole algún bocado que le sea agradable. Y lo mismo puede hacerse con los ruidos fuertes que molestan
el sensibilísimo sentido del oído del perro.


Epilepsia

La enfermedad nerviosa más seria en el perro es la epilepsia, caracterizada por accesos convulsos. Puede ser primitiva o secundaria. La primitiva se
manifiesta en la segunda edad del perro por causas hereditarias que han estado latentes en los primeros años de vida. La forma secundaria puede
ser causada por lesiones del cerebro, intoxicaciones o moquillo en edad joven. También un cuerpo extraño entrado en el oído o lombrices intestinales
pueden ser causa de efectos epilépticos. En general, el acceso puede aparecer de repente o precedido de señales de inquietud; después el perro es
atacado por espasmos, se tambalea, cae, agita las patas, echa espuma por la boca y en poco tiempo pierde la conciencia. Al cabo de unos minutos, el
perro vuelve a la normalidad, pero a menudo como atontado. Mientras la auténtica epilepsia dura toda la vida del perro y sólo puede ser atenuada con
calmantes, la forma secundaria puede curar si desparecen la enfermedad y la causa que la ha provocado. El perro epiléptico debe estar bajo constante
vigilancia del veterinario.