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Enfermedades de la piel


Eritema

La forma más leve de inflamación cutánea es el eritema y consiste en el enrojecimiento de la piel. Es primario si se debe a quemadura, a exceso de sol, a
demasiado frío, a reacciones alérgicas; secundario, cuando es consecuencia de otras enfermedades. La piel se enrojece y empiezan prurito y dolor. El
trastorno dura en general una horas o pocos días y desaparece sin dejar trazas. A menudo se cura con aplicación de polvos secantes o de pomadas a base
de sulfamidas, de antibióticos, de cortisónicos, de antialérgicos.


Eczema

Pero el verdadero y frecuente trastorno de la piel del perro es el eczema, un estado inflamatorio caracterizado por enrojecimiento, ampollas, formaciones de
postillas. El eczema, que aparece fácilmente en el perro, es habitualmente consecuencia de autointoxicación de origen gastrointestinal, y como síntoma
declara un intenso prurito, exudación cutánea, lesiones debidas a que el animal se rasca. La enfermedad, más frecuente en perros viejos, es a menudo
tenaz y con curso variado, con recaídas. Causas del eczema, además de la dicha, pueden ser la mala limpieza de la piel, picaduras de pulgas o de
garrapatas, lavados con jabones irritantes, falta de vitaminas, estados de alergia.Si el eczema es de forma aguda, se obtiene la curación en pocos días;
pero si dura tiempo, serán fáciles las recaídas sobre todo en el verano y en ejemplares viejos y obesos o particularmente predispuestos. La cura, general y
local, deberá ser prescrita por el veterinario, que tendrá en observación al animal. En período de enfermedad es aconsejable una dieta sin carnes, a base de
pescado blanco sin espinas, arroz, verduras, un poco de queso fresco. En caso de indomable prurito, se aconseja fajar las patas del perro para que no se
hiera al rascarse. La pomada curativa podrá ser aplicada antes del paseo de manera que el perro, distraído en la calle, no se la quite lamiéndose.


Alopecia, Seborrea, Acné

Otras enfermedades de la piel y del pelo del perro son la alopecia (pérdida y falta de pelo), la seborrea (exagerada secreción de las glándulas sebáceas) y
el acné. Es esta última una inflamación de las glándulas sebáceas y de los folículos de los pelos, debida normalmente a microbios que han penetrado a
consecuencia de lesiones cutáneas aun mínimas, como, por ejemplo, el frote del bozal. El acné se limita generalmente a la superficie cutánea del hocico.
Aparecen nódulos del tamaño de la cabeza de un alfiler, que supuran y se convierten en postillas. El acné se cura con lavados de agua y jabón neutro, y con
toques de tintura de yodo y glicerina a partes iguales. También es útil la cura local con antibióticos y sulfamídicos. En los casos más tenaces, el veterinario
ordenará curas de vacunación autógena, en forma de ungüento o por inyecciones. Cuando la inflamación de la glándula sebácea se difunde en el tejido
circundante, se tiene un furúnculo, nódulo grueso y doloroso, con la llamada "cabeza" rodeada de pus, y en este caso la solución es esencialmente
quirúrgica.


Alergia

También el perro está sujeto a alergias, una hipersensibilidad con respecto a sustancias de diversa naturaleza,
que se manifiesta con reacciones anormales como la urticaria, el prurito, los estornudos. Pero es rara en el perro
y habitualmente es debida a defectos de alimentación provoca eczemas y prurito. En algunos casos basta cambiar
el régimen alimenticio; en otros, el veterinario tendrá que determinar las causas de la alergia.