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Amigdalitis, Faringitis, Laringitis

El perro enferma fácilmente de amigdalitis, que causa dificultad en la deglución y a veces vómito. Se cura con supositorios pediátricos a base de bismuto y
con antibióticos, pero en caso de repetidas recaídas e infecciones, el veterinario podrá aconsejar la operación consistente en suprimir las amígdalas. Pero
con el nombre de "mal garganta" o anginas, pueden agruparse amigdalitis, faringitis, laringitis, es decir, inflamación de las amígdalas, de la faringe y fondo
bucal, de la laringe, que debe curarse con sulfamídicos y antibióticos en supositorios o en inyecciones.

Gripe

La gripe del perro es diferente de la del hombre y no se transmite a éste. Se trata de una enfermedad infectiva causada por el llamado virus filtrable, forma
morbosa semejante al moquillo, pero bastante menos grave. Puede presentarse en forma catarla que interesa a las primeras vías respiratorias, en forma
abdominal bronco pulmonar.


Bronquitis

Breve es el paso de la gripe a la bronquitis. La bronquitis, la inflamación de la mucosa que reviste los bronquios, es frecuente en el perro y se asocia con
otras enfermedades del aparato respiratorio, como el resfriado, las anginas, el mal de garganta y a veces la pulmonía. La bronquitis se manifiesta con
malestar, inapetencia, fiebre alrededor de los 39 grados, es decir, no alta. Primero, la tos es seca; después, suelta; sigue un flujo nasal mucoso o
muco-purulento, la respiración se acentúa. Tales síntomas irán disminuyendo poco a poco hasta la curación a los diez días. La enfermedad puede hacerse
crónica, y en este caso los síntomas serán menos intensos, pero persistirán durante mucho tiempo. Los perros viejos, asmáticos o con enfermedades
cardiacas, presentan a menudo bronquitis crónicas, sobre todo en invierno. El perro atacado por bronquitis debe estar protegido del frío y de la humedad.
Como cura, van bien los expectorantes, los antisépticos y los balsámicos respiratorios, calmantes de la tos; ayuda mucho la leche caliente con azúcar. Están
indicadas las sulfamidas, los antibióticos, los supositorios de resina de muguete pediátricos: curas que deben realizarse bajo control del veterinario.
Durante la enfermedad se aconseja suministrar alimentos ligeros y fácilmente deglutibles.

Pulmonia

La pulmonía es la inflamación del pulmón causada por gérmenes diversos, a consecuencia de enfriamiento. Es rara en el perro; normalmente es una
complicación del moquillo. Puede ser simple o doble, según ataque uno o los dos pulmones. Puede asociarse a la bronquitis (bronco pulmonía) o a la
(pleuropulmonía). Los síntomas evidentes son el notable abatimiento, la ausencia de apetito, la fiebre alta (40º-41º), la dificultad de respirar, la tos, el flujo
nasal. La pulmonía tiene curso breve y en pocos días se llega a la curación o a la muerte, a menudo debida a complicaciones cardíacas. Es indispensable
la vigilancia del veterinario y la cura con antibióticos. También puede tenerse pulmonía por cuerpo extraño, provocada, por ejemplo, por el modo erróneo de
suministrar las medicinas líquidas. Una atenta y larga convalecencia después de la pulmonía es indispensable. Por lo menos durante un mes después de
la curación el perro no debe salir de casa y después irá gradualmente entrando en la vida normal. Se suministra oxígeno al perro cuando padece pulmonía,
cuando está bajo un choc, cuando se necesita la anestesia general. Quien posee un perro viejo, enfermo de asma o que sufre del corazón, haría bien en
tener en casa una pequeña bombona de oxígeno.


Asma

El asma se revela en una evidente dificultad en la respiración y con frecuente tos. Se da sobre todo en los sujetos de edad avanzada, sobre todo sí son
obesos o afectos de defectos cardíacos o pulmonares (enfisema). La respiración se hace difícil en cuanto el animal corre o sube escaleras; el enfermo
alarga las patas anteriores, respira rumorosamente, tose como para desembarazarse de algo que le molesta en la garganta. Los perros que padecen asma
son curables sólo en parte (el veterinario prescribirá medicinas eficaces) y necesitan aire seco, alimento no abundante, vigilancia médica, reposo.


Reumatismo

El reumatismo, articular o muscular, es frecuente en perros expuestos al frío, a la humedad, en lugares pantanosos. Aunque al reumatismo se le reconozca
una causa de origen infectivo, es el enfriamiento lo que lo determina. Cuando aparecen los dolores, el perro aúlla al moverse, cojea ya de una, ya de otra
para (dolores vagantes), loa articulaciones se hinchan. Habitualmente el curso es agudo y se resuelve en una semana, salvo recaídas. La forma crónica,
menos dolorosa, es más larga, fastidiosa y reaparece en el invierno. La cura del reumatismo es generalmente local y debe realizarse bajo vigilancia médica.


Tuberculosis

Con la pasteurización de la leche, la tuberculosis canina h desaparecido casi del todo y es raro que el
animal pueda ser contagiado por el amo enfermo, por ejemplo, comiendo las sobras de sus comidas.
Al comienzo de la infección los síntomas son de poca monta y pasan inadvertidos. El animal se muestra
apático, tiene un poco de fiebre; pero después empieza la tos. Y una radiografía mostrará exactamente la
gravedad del mal. En las formas ligeras puede obtenerse la curación con antibióticos, una dieta sana y
vida sumamente higiénica. Pero en las formas avanzadas y difíciles se aconseja la supresión porque
la cura, además de ser larga, es de resultado inseguro.
Enfermedades del aparato respiratorio


Resfriado

El perro está sujeto a enfriamientos y resfriados, a bronquitis y reumatismos, ni más ni menos como
el hombre. Un golpe de frío debido a corrientes de aire, a cambios repentinos de temperatura, a la
humedad, a la lluvia, pueden como mínimo provocar un común resfriados. Se manifiesta con
estornudos, flujo nasal, irritación de la mucosa nasal, por lo que el animal frota la nariz con todo.
También puede haber dificultad en la respiración; en todo caso, el animal está decaído y no come.
El resfriado o coriza se resuelve normalmente en pocos días, pero no hay que menospreciar el
trastorno, porque en los cachorros podría ser la primera advertencia del moquillo. El estornudo es,
en el perro, un síntoma más serio que en el hombre; de ahí que si durara un día entero, convendría
acudir al veterinario.Si la nariz del perro resfriado muestra irritación, se la puede lavar delicadamente
con agua tibia, secarla y por último ungirla con aceite de oliva. Es necesario tener al perro enfermo
en un lugar cálido, sobre todo con temperatura constante y protegido de las corrientes de aire y a
dieta ligera.